Texto publicado en Artishock Revista en diciembre de 2022, con ocasión de la exposición Gego: Midiendo el Infinito en el Museo Jumex, Ciudad de México. Una versión fue presentada como charla el 19 de octubre de 2022. Gego es figura central del capítulo II de El círculo de la rosa (Profoundation, 2024).
El texto arranca con un recuerdo de adolescencia: una tarde en que, de camino entre el puente peatonal que une el Teatro Teresa Carreño con el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el autor encuentra en los patios de Parque Central las Cuerdas de Gego —inauguradas en 1972— invadidas por bromelias décadas después.
"El descuido parece despiadado, pero la naturaleza no duda frente a superficies pulidas ni patrimoniales. El legado del arte público del progreso venezolano convertido en un pasado reciente pero ya para nosotros ajeno y, por su estado de conservación, antiquísimo."
— Torrivilla, Artishock Revista, 2022
Ese recuerdo es el punto de partida, pero no el argumento. Torrivilla rechaza desde el inicio la lectura más evidente —la de la obra como símbolo de decadencia— para proponer algo más preciso y más exigente.
"Cometería un error garrafal, un espantoso lugar común, si les dijera ahora mismo que las obras de Gego —invadidas por bromelias felices entre el óxido— son una metáfora. Porque no lo son. Son algo más cruel: una utopía negativa, que no debe confundirse con una distopía. Lo que Gego dibuja, sin papel, es una utopía con un horizonte de pérdida."
— Torrivilla, Artishock Revista, 2022
Para situar a Gego, Torrivilla la coloca junto a sus contemporáneos más célebres: Cruz-Diez diseñando la Ambientación cromática del Guri —calificada por el curador Luis Pérez-Oramas como "la Capilla Sixtina del Cinetismo"—, Alejandro Otero instalando el Abra Solar en una plaza llamada Venezuela. Una grandilocuencia que Gego habitó desde otro lugar completamente distinto.
"Cuando Pérez-Oramas afirma que la Reticulárea de Gego es una 'alegoría involuntaria' del límite crítico del constructivismo venezolano, propongo más bien que Gego es la condena más feroz a la grandilocuencia viril del cinetismo, pero es tan generosa que su sentencia se parece más a una bisagra con las prácticas contemporáneas que a una ruptura."
— Torrivilla, Artishock Revista, 2022
La crítica colombiana Marta Traba describió en 1977 la Reticulárea como "fuerte pero no compacta; leve pero indestructible; organizada pero imaginativa." La historiadora Mónica Amor añadiría que es "un síntoma y un modelo del discontinuo tejido social y cultural de Venezuela." Torrivilla recoge ambas lecturas para proponer un concepto propio.
"Sobre las tesis de Traba y Amor es que propongo la idea contradictoria de una utopía negativa, de un optimismo como práctica de la desazón, de un ejercicio fundamental del decrecimiento: Gego nos recuerda que lo sólido puede construirse desde la fragilidad, que el relato de la materia es engañoso."
— Torrivilla, Artishock Revista, 2022
El artista Eugenio Espinoza —uno de los cinco de Accrochage— le explicó a Torrivilla en una entrevista por correo electrónico cómo percibían a Gego los artistas jóvenes venezolanos de los setenta.
"[Espinoza dijo que] los artistas jóvenes se sentían frustrados porque las obras de los cinéticos parecían mendigarle su presencia a la arquitectura, pero Gego les presentaba otra vía. Esto es porque Gego no le mendiga una presencia a la arquitectura: es su memento mori, su agonía ominosa, una capa de piel más fina que anuncia el síntoma de la enfermedad."
— Torrivilla, Artishock Revista, 2022
En El círculo de la rosa, Torrivilla reconstruye los vínculos concretos entre Gego y los artistas de Accrochage. No solo una influencia estética: Gego fue maestra de Sigfredo Chacón y de Eugenio Espinoza en el Instituto de Diseño Neumann, y prestó su casa en Tarma a Roberto Obregón —el artista que dedicó décadas al estudio de la rosa.
"La Reticulárea es el jardín en que germinó la Rosa enferma, el escenario de un encuentro imposible: los cinco artistas de Accrochage debieron haberse visto ahí, como en un teatro irreal apenas por un capricho de la historia."
— Torrivilla, El círculo de la rosa (Profoundation, 2024)
El título del artículo proviene de una lectura de Bataille: cuando el horror —entendido con Adorno como negatividad— se ofrece a la transfiguración del arte, se pone en juego un placer. Torrivilla aplica esa tensión a la obra de Gego para formular la tesis final del texto.
"Con sus discretas selvas de sólido y fino alambre, ella invoca una catástrofe orgánica que ante nuestros ojos parece sublime y queremos eterna, pero que más bien habla de las veces que el progreso habrá de traicionarnos, sí, pero sin presentarnos la salida fácil de una inevitable rebelión."
— Torrivilla, Artishock Revista, 2022
"En Gego no vamos a encontrar a una artista que dibuje el rostro del enemigo, pero sí a una que llena de emoción el metal para hacer reverberar el aire, una arquitecta de la advertencia que hace sombras errantes en papeles que apenas cuando adivinamos ver, desaparecen, que nos obliga a transformar el horror en asombro."
— Torrivilla, Artishock Revista, 2022
Gego es figura central del capítulo II. La investigación histórica experimental que reconstruye la historia de Roberto Obregón y los artistas de Accrochage: la generación que aprendió de Gego y la llevó al extremo. Profoundation, Ciudad de México, 2024.