Arte contemporáneo en la ciudad de Tijuana y crítica inframaterialista
Desde 2016 investigo las prácticas de arte contemporáneo en la frontera de Tijuana, en un cuerpo de trabajo que reúno bajo el título de La línea oxidada. Trabajo de forma crítica la categoría de «arte fronterizo» para señalar su agotamiento.
El contacto con la escena contemporánea de la ciudad de Tijuana me ha hecho entender que las obras no ilustran una categoría fija al emplazarse sobre una línea. Prefiero ver la oxidación, el desgaste, la sedimentación, el residuo industrial que altera las categorías y las identidades; por eso las obras son aparatos críticos que hacen emerger la dimensión material de la frontera para la historia del arte. A esa forma de lectura, elaborada desde la teoría estética de Adorno, la llamo crítica inframaterialista.
Abraham Ávila, Reconocer el paisaje (fragmento)
Video, parte del tríptico El mayor daño posible. Cortesía del artista.
La crítica inframaterialista es una interpelación política de la forma a partir de la dialéctica entre producción material y territorio.
No lee la obra por lo que representa sino por lo que hace con la materia: de dónde viene, qué la desgasta, qué trabajo la produjo, en qué territorio se sostiene. La forma no ilustra un contenido político; lo tiene inscrito en su propia constitución material.
Su punto de partida es la teoría estética de Adorno y, en particular, la no-identidad: la resistencia de lo que hay a ser subsumido bajo el concepto que lo nombra. De ahí la insistencia en la physis, en el cuerpo doliente y en la negatividad de la técnica inscrita en la forma.
Conviene distinguirla de la crítica infraestructural de Marina Vishmidt. Ambas parten de Adorno y de la no-identidad, pero se dirigen a lugares distintos: Vishmidt, a las condiciones materiales de reproducción de la institución y del campo social; la inframaterialista, a la physis y a la negatividad de la técnica. Son dos desarrollos de una herencia común, no posiciones opuestas.
Crítica: relaciones de antagonismo más que de categorías fijas (como la identidad)
Producción de pensamiento —material y desmaterializado— dirigido a un sistema de exhibición, pensado desde un distanciamiento —relaciones antagónicas— con la producción de valor especulativo
Instituciones, campo social
Formas experimentales de conexión y organización
Forma = tiempo (historia)
Disonancias históricas
Práctica estética como relación entre eros y conocimiento
Leer las prácticas artísticas de la frontera no como ejemplos de una categoría fija, sino como aparatos críticos que hacen emerger su dimensión material.
Las categorías con que se ha leído el arte de Tijuana —el arte fronterizo, el híbrido, el «laboratorio de la posmodernidad» de García Canclini— revelan hoy una mediación insuficiente frente a prácticas comprometidas con el territorio.
Algo se desplazó: del paradigma del sitio específico de la línea, consolidado por INSITE, hacia una atención al territorio y su materialidad. La obra ya no se mide por su relación mimética con el borde, sino por la relación negativa entre materialidad y el cuerpo que recorre la ciudad.
La genealogía que la tesis revisa pasa por el Border Art Workshop / Taller de Arte Fronterizo (1984), el festival INSITE (1994-2005), la tesis del laboratorio de la posmodernidad y su revisión por el propio Canclini en entrevista con Fiamma Montezemolo (2009), y la impugnación de Heriberto Yépez al agotamiento del híbrido como cliché teórico.
La línea oxidada: hacia una cartografía inframaterialista del arte contemporáneo en Tijuana.
El proyecto lee cinco prácticas artísticas contemporáneas por sus operaciones materiales y su relación con el territorio, en lugar de por la categoría heredada de arte fronterizo. Fotografía, video, performance y escultura de objeto encontrado: lo que las reúne no es un tema común sino una manera de tratar la materia de la ciudad —el escombro, el sedimento, la construcción inconclusa, el óxido de la valla.
Frente a la lectura que convierte cada obra en ilustración de una identidad, la cartografía inframaterialista pregunta por el trabajo, el recorrido y el desgaste: qué cuerpo atravesó ese terreno, qué quedó depositado en la imagen, qué resistencia opone el material a ser leído como símbolo de la frontera.
La línea oxidada da nombre también a la conferencia performática presentada en el CECUT en 2026.
Exposición co-organizada como parte del colectivo Procu (Procuraduría), con Anne-Laure Amilhat-Szary y Andrea Masala. Su núcleo crítico fue ampliar y superar la categoría de Border Art, que resulta limitante para leer las prácticas actuales.
Edoardo Capurro, «Il confine dell'arte, l'arte del confine. Una mostra a Città del Messico», Artribune, 7 de febrero de 2025.








Jornada de discusión en torno a los límites de la categoría, organizada junto a Anne-Laure Amilhat Szary y Andrea Masala como evento colateral de la exposición. Mi ponencia, Tijuana crossing: un lugar de enunciación desde la negatividad, abrió la sesión de mediodía.
Presentada dentro del programa público de la retrospectiva Ingrid Hernández. 20 años de arte under construction, inaugurada el 19 de septiembre de 2025 y que reunió trece proyectos realizados desde 2003.
El texto se integró después al catálogo de la muestra, editado por Gemma Argüello Manresa.
Conferencia performática organizada en colaboración con Relaciones Inesperadas. Da nombre al proyecto de investigación en curso.
Relaciones Inesperadas es una plataforma tijuanense de producción y formación artística. Participé como tallerista en su programa Temporada de incendios (2026), donde presenté la crítica inframaterialista en un contexto de trabajo comunitario con artistas de la región.
Llevar el concepto al taller lo obliga a probarse fuera del texto: no como marco de lectura de obras ya hechas, sino como herramienta para decidir con qué material se trabaja y de dónde se lo saca.
Esta sección se actualiza a medida que avanza el trabajo. Para conferencias, textos o colaboraciones vinculadas a esta línea de investigación, escríbeme.